Las ventas por plataformas digitales significa tiempo dedicado a subir los productos a la plataforma digital, que es el tiempo que el comerciante dedicaba a la venta en el mostrador, lo que incluye la conversación con el cliente. Hoy, esa conversación es copiar y pegar un texto preestablecido para cada ocasión y el vínculo se hace menos humano, más digital.
La plataforma juzga y premia a las dos partes, de tal manera que quien mejor cumple las órdenes de la plataforma, y quien más tiempo destina a estar dentro de la plataforma, más venderá o mejores condiciones tendrá como comprador.
El comerciante vende, pero se le quita un porcentaje elevado de la venta, y además, se le paga su porcentaje días después, por lo que ese dinero que, reunido con el de otros comerciantes, es una inmensa fortuna, genera intereses, y esa es una de las razones de la creación de la plataforma que funciona como un banco que además, sabe qué se compra, cómo se compra y cuánto se compra, y ese conocimiento, crucial para los bancos, significa poder, mucho poder necesario para segmentar a la población en un mundo digital.
El comercio fue siempre vida social. Lo ves en las ferias vecinales, en los bares y en los shopping, pero la vida social se retrae con La Nueva Normalidad, y el comerciante, vector de vida social, lo sufre, por lo que la ruina del comerciante acelera la ruina de la vida social.
En un año, Temu casi triplicó sus ventas en Uruguay. En diciembre pasado vendieron 165.000 bultos, y las compras virtuales al extranjero, en febrero pasado, fueron de 15 millones de dólares, y todo eso, sin pagar un sólo impuesto.
La Nueva Normalidad es también la ruina del Estado para que sean las grandes transnacionales, y en rigor, quien las domina, el capital financiero, quien determine nuestra vida. La ruina del Estado es la ruina de la República, la ruina de la democracia, el fin de que sea el hombre, como ser social, quien determine su vida social. Temu, o Netflix, no pagan impuestos, no aportan para la salud, la enseñanza y la seguridad pública como aportan los comerciantes nacionales y los consumidores que le compran a los comerciantes nacionales.
Alguien pude invadir un país a puro misil, pero puede invadirlo de forma más segura, eficiente e invisible, sea por medio de contratos secretos, sea por medio de plataformas audiovisuales diseñadas para lavar cerebros, sea por medio de mercaderías baratas que al tiempo que obtienen hasta la foto de la cédula de identidad del comprador, arruina el comercio y por lo tanto, la economía local, pues todo es una cadena. No por acaso Temu, que nace en China, no vende en China
La soberanía implica muchas cosas, pues en suma refiere a quién determina la vida social, si el capital financiero, o la gente que vive en este País.


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