A modo de ejemplo, la FIFA, disciplina y por algo aplican el coitus interruptus llamado VAR, que convierte el match en un bodrio. La industria de la música, disciplina, y ahí tenemos esas botijas que seleccionan en casting para cantar semidesnudas obras prehechas donde las adolescentes hacen cosas oscuras con hombres maduros o les pisan las caras con sus botas. Así como el resto de las transnacionales, las que sean, UPM o JAN DE NUL y sus propagandas verdes, las plataformas que emiten series como chorizos imprimen ideología, y cada una ocupa un nicho en el mercado ideológico y cada serie un nicho dentro del nicho.
House of cards participa del ataque a la clase política, ya que la sustitución de la República es un objetivo crucial del poder. Vikings, participa de la grosera alteración de un pasado ultra violento, con guerreras que sólo pueden existir en la cabeza de un delirante. Narcos, Marginal y Peaky Blinders, participa de la inversión de valores que lleva a que los criminales se convierten en héroes, como sucede en grado superlativo con el Joker. En cuanto a El Eternauta, se trata de continuar la narrativa pandémica, que a su vez continúa la previa narrativa apocalíptica.
Los puntos en común entre la serie y la pandemia serán evidentes para aquellos que no se creyeron uno de los mayores engaños de la historia llamada civilizada. La propia imagen del protagonista, con máscara, resulta elocuente: afuera hay un peligro, la misma muerte, y sólo debemos salir a la calle disfrazados, pues la muerte no afecta al disfraz. Desde las ventanas, otros incautos observan aterrados a la muerte en las calles, y hacen señas a los demás aterrados que observan aterrados la muerte en las calles desde sus ventanas. Sin embargo, hay valentía en todo aquello, pues lo recordaréis: “Seamos valientes y quedémonos encerrados”, que para el film, sería ir en busca de una hija perdida en una ciudad fantasma pero peligrosa, pues ante la necesidad, la gente puede hacer cualquier cosa.
La ciudad fantasma es el apocalipsis del capitalismo, o al menos, del consumo, como sucedió en la pandemia, ya que la producción mundial, retrocedió. Este apocalipsis nos lo recuerda la gente que come de las góndolas en los supermercados, y de manera constante, en las desgarradas publicidades de las empresas. Es un mundo que se ha ido para siempre.
En eso, la serie no se equivoca, ya que quienes impulsan a quienes la promocionan, son los mismos que han decidido que el viejo mundo se fuera para siempre, pues trabajo, no habrá, ni manera de presionar frenando la producción, pues de ello se encargará la IA, mientras recibiremos una renta básica siempre y cuando nos portemos bien.
En cuanto a si reducirán el consumo, no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que dicen que debemos reducir el consumo, no sea cosa que hagamos un horno del planeta, y también nos dan a entender que esto de la democracia, no funciona, ya que no evita las pestes, guerras, hambrunas y todo tipo de calamidades. Incluso se nos avisa que los grandes ricos, no los verdaderos grandes ricos, sino los visibles grandes ricos, se acabarán, pues el régimen de la propiedad privada debe decir adiós desde que todo lo sólido se desvanece en el aire.
Se podría argüir que El Eternauta fue escrito cincuenta años antes de la pandemia, sin embargo estamos hablando de una producción de una transnacional que compró los derechos precisamente durante la pandemia y que emite su mensaje post pandemia para reforzar la pandemia, y esa es una de las claves de su éxito.
Un detalle bien resuelto por la producción fue elegir actores que fueran como la gente común. No hay galanes en la serie, ya que Darín no es un galán, y menos con esa pancita. Precisamente fue elegido por no ser un galán, igual que el resto de los principales actores, salvo la hija. Es toda gente común, con un alto porcentaje de rasgos indígenas. La misma gente común que soportó el encierro y que necesitaba sentirse heroica mientras hipotecaba su futuro y el futuro de la humanidad. Si hubieran usado actores que declamaban, la serie hubiera fracasado, ya que lo que importa, es la cercanía, la hermandad: que eso que veo en la pantalla sea lo que yo viví o mejor dicho, vivo, ya que la pandemia no ha terminado, ni va a terminar, pues la culpa pandémica vino para quedarse, como nos lo recuerda Netflix.
¿Cuántas series y films se han hecho en las últimas décadas sobre apocalipsis zombis? ¿Es posible que esas series y films sean resultado del mero azar o hay alguien que moldea las necesidades del público? ¿La ciencia ficción denuncia un futuro que anida en el presente o te prepara para ese futuro? Y por último ¿De quién serán en verdad esos ojos que miran el mundo desde el otro lado de la máscara?


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