Según las encuestas, y dejando de lado un 19% que desconoce la existencia del contrato con Neptuno, la mayoría de la población se opone al contrato y en especial, un 70% de los votantes del Frente Amplio.
El gobierno se encuentra en un brete, pues habló pestes de este contrato ruinoso, y ahora, si no quiere despreciar un contrato firmado por el Estado con una transnacional, lo debe ejecutar, pero por otro lado, tiene a sus votantes, que han manifestado rechazo al contrato, y todo gobierno, todo partido y todo político, necesita de sus votantes, o si querés, de sus clientes.
Que los políticos atienden más a los organismos internacionales y a todo aquel que ande en un auto de alta gama, es indudable, pero para que el que anda en un auto de alta gama le dé pelota, debe tener votos, lo que significa que debe convencer a sus votantes o clientes, por lo que no puede hacer cualquier cosa.
En estos 90 días el gobierno buscará modificar el contrato para que su ejecución le genere el menor costo posible. No sabemos en qué lo modificará, si reduciendo el costo financiero (510 millones de dólares se irán a modo de intereses) o si le propondrá a Neptuno encarar la represa de Casupá, pues a simple vista, lo que más enojaría a la gente es que quieran darle agua de un Río de la Plata donde decantan desechos de millones de personas y de unas cuantas fábricas, o si propondrá alguna otra cosa que haga más tragable el proyecto.
El 1 de marzo el gobierno debió anular el contrato por ser inconstitucional. La ley está hecha para respetarse y el respeto a la ley debe comenzar por las autoridades, en caso contrario, esto se convierte en un peligroso ¡Que Viva la Pepa!
El problema para el gobierno es que enemistarse con Neptuno es enemistarse con quienes impulsan a Neptuno y vienen por el agua, y en este caso, por el agua del Río de la Plata, y esta gente maneja las finanzas del mundo, pero como el 70% de quienes lo votaron no aceptan este proyecto, suspendió el contrato, lo que implica que debe negociar, que algo debe cambiar, y que no puede enchufarle este contrato así como está a sus votantes, lo que implica que aquello que piensan sus votantes y todos los demás, debe considerarlo.
Nosotros somos contrarios a todo contrato secreto. Hoy, el gobierno, aparentemente negocia con Neptuno algo que no sabemos. Nos gustaría saberlo, así que, señores del gobierno ¿por qué no nos dicen qué se está negociando? ¿Acaso olvidaron que son representantes de la nación y a nosotros no deben ocultarnos nada? Es indudable que a Neptuno le conviene la negociación secreta, pero resulta que lo que favorece a Neptuno, a nosotros no nos favorece.
Así que estos 90 días son resultado de un equilibrio y en estos 90 días debemos explicarle a la gente que la ley debe cumplirse, que las transnacionales vienen por nuestra agua, que debemos defender nuestras riquezas, que potabilizar el agua del Río de la Plata nos saldrá carísimo, que debemos salvar a un asesinado Río Santa Lucía, que la OSE debe arreglar sus caños podridos y llenos de ratas, y que estamos hartos de que los gobernantes se crean Los Reyes de la Nación.
El mejor camino es explicar pacientemente lo que ocurre con el agua en el mundo, luego, si alguien quiere sumar su grano de arena, puede adherir a la carta cuyo link va a continuación. Hoy tenemos 17.000 firmas. No sé si es mucho o es poco, pero creo que si nos movemos para llegar a 50.000, nadie podría discutir que es mucho.


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