El Proyecto Neptuno que así como fue planteado en sus inicios ya no saldrá, nos costaba cerca de 900 millones. De esa obra se encargaría un consorcio formado por las empresas Saceem, Berkes, Sacyr y NGE.
El gobierno suspendió el contrato con Saceem, Berkes, Sacyr y NGE para renegociarlo (sospechamos que lo renegoció antes de suspenderlo) y ahora nos enteramos que mientras tanto, negociaba desde el 1 de marzo con Berkes, Saceem, Ciemsa y Fast una mecha que le dejó el gobierno anterior.
La web de Presidencia anunció que llegaron a un acuerdo, pues como dijo el presidente: “Nos toca a nosotros encontrar la salida para que Uruguay pueda seguir honrando los contratos, (que) lo que se tenga que pagar, se pague, pero, fundamentalmente, para que el proyecto ferrocarril tenga futuro y la producción tenga futuro”.
Agrega la web que “El acuerdo comprende desde el 23 de diciembre de 2023 al 31 de marzo de 2025, por un total de 144.000.000 de dólares”.
La mecha dejada por el anterior gobierno generó intereses, así que las vías del trencito de UPM nos saldrán más caras, y si un gobierno cualquiera deja de pagar, más caras nos saldrán las vías del trencito. El Ministro de Economía ya aclaró que “habrá consecuencias fiscales para 2025”, lo que traducido al habla popular significa que tú, lector, y yo, escritor, pagaremos más impuestos.
“El acuerdo comprende desde el 23 de diciembre de 2023 al 31 de marzo de 2025, por un total de 144.000.000 de dólares”.
¿Es posible que la suspensión del contrato con Saceem, Berkes, Sacyr y NGE para renegociarlo, nada tenga que ver con la negociación ahora revelada y llevada a cabo con Berkes, Saceem, Ciemsa y Fast desde el primero de marzo.
Sea como sea, para nosotros, habrá “consecuencias fiscales”, que es lo que sucede cuando los gobiernos negocian, renegocian y recontranegocian contratos secretos con transnacionales que, como dijo el Ministro de Economía, comprometen “la honorabilidad del país, el respeto a los contratos, la viabilidad financiera de empresas involucradas en el proyecto y el trabajo de los uruguayos”.
El artículo de la web de Presidencia que habla del acuerdo logrado, en ningún momento menciona a UPM. Son más de tres mil millones para el trencito de UPM, pero ni se la nombra ¿Por qué será?
Los tahúres se encuentran sentados a la mesa. Se hacen muecas. Tienen cartas escondidas. Se pasan las cartas entre ellos. Son siempre los mismos jugadores, y cada tanto, se le ven las patas a la sota. Si querés dar vuelta la mesa y acabar con este juego, sólo hay un remedio: la Reforma Constitucional Uruguay Soberano, y para eso se precisan 300.000 firmas.
Para que haya engaño se precisa uno que quiera engañar y otro que quiera ser engañado. El objetivo de este movimiento es cortar de un tajo ese vínculo perverso.


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