
El mito de la masonería como dominadora del mundo
Uno suele ver aquí y allá un disparate según el cuál la cofradía de los masones domina el mundo. Esta falacia se destruye de manera sencilla: quien domina el mundo y ha conquistado el mayor imperio de la historia del hombre, es el capital financiero, y su dominio viene desde antes de lo que se cree, ya que con Cristóbal Colón viajaban banqueros, que fueron los que financiaron sus viajes.

Autor del libro «Pensamiento salvaje», propietario y conductor de librería Babilonia en el paseo de librerías de Tristán Narvaja, desde los años 90; es un encendido defensor, primero, del libro físico por sobre el digital: «el texto de un libro físico no se puede borrar», justifica; y luego de las ventajas y el encanto de los libros antiguos, ya que trabajar con ellos permite al lector —explica— una mayor libertad para elegir. «Mientras los libros nuevos representan los últimos, digamos, cinco años de lanzamientos editoriales, el libro usado o antiguo puede representar fácilmente, en cambio, los últimos cinco siglos».
Voy a dar mi OPINION (sin intereses de «imponer» nada, pero sí en producir sinapsis entre las neuronas de los lectores). Me parece increible que tenga que aclarar esto para que no me acusen de «tirar abajo el movimiento», «atacar» o directamente que soy un «agente con intereses raros» (citando textualmente), cuando lo único que hago es razonar y exponer esos razonamientos. Lo hice siempre, lo hago y lo seguiré haciendo, y no sé por qué hay personas a las que les molesta eso.
Concuerdo con varias cosas, más que nada con que el poder lo tiene que tener el pueblo y quizás, como los anarquistas sostienen, ni Estado debería existir. Si hay algún tipo de gobernador o más que nada «representante», tiene que ser representante del pueblo y mientras quiera el pueblo. NUNCA casarse firmando una especie de contrato con él para que decida por nosotros por un periodo de tiempo, porque eso deja servido en bandeja a algún poder superior al que tienen que corromper, coaccionar o simplemente manipular para sus intereses.
Pero en otras discrepo: el que verdaderamente domina el mundo es el que domina las mentes de los seres de ese mundo. El capital financiero quizas limita y condiciona, pero el verdadero poder está en quien domina nuestra mente; esa es la verdadera guerra que se está librando: por el dominio de nuestros pensamientos, ideas y recuerdos, condicionando así nuestras decisiones. Cuando se ve la verdadera magnitud de ese poder, lo demás pasa a segundo plano. El hecho de que la mayoría vea eso como una locura o «delirio» directamente es señal no solo de escaso razonamiento, sino también de lo que verdaderamente se censura. Porque se habla de que si estás en contra de las vacunas, por ejemplo, te censuran, pero todos sabemos que ahí están los médicos oficiales defendiéndolas y los disidentes argumentando en contra. La información, mal o bien, podemos acceder a ella e incluso en medios de comunicación también aparecen. Pero la verdadera censura se ve en el fenómeno que se da cuando hablas de NEUROMODULACIÓN, control de pensamientos y recuerdos: ahí directamente el 99% de la gente mira para otro lado, te ve como alguien grave para internar, te ridiculizan o algo equivalente. La verdadera censura ANULA por completo la consideración de un razonamiento hacia ese determinado tema.
Decir «LA MASONERÍA COMO DOMINADORA DEL MUNDO» en realidad es exagerar. Obviamente no es la dominadora del mundo (creo yo por lo menos), pero sí es un gran tentáculo del VERDADERO pulpo que domina el mundo. Un tentáculo muy poderoso, pero aun así, no deja de ser un tentaculo mas.
Los datos históricos que proporcionas, Marcelo Marchese, no sé si son completamente fiables o tienen parte de interpretaciones tuyas, como en otras historias que contas. Pero yo por lo menos no me baso en la historia porque no solo la escriben los vencedores o los intereses detrás de la mano que la escribe, sino que además también hay varias versiones… y lo más increíble de todo es que con el paso de los años, los intereses por los sucesos que pasan van cambiando, y la oficialidad cambia de una versión a otra de la historia hábilmente segun les convenga. Por esas y más razones, para mí la historia escrita no puede ser demostración de mucha cosa. Además de si tenerla en cuenta, habría que adjudicarle innumerables cosas extraordinariamente negativas a la masonería, cosa en la que no voy a caer por ahora, ni para un lado, ni para el otro.
Más bien pienso que habría que basarnos en los razonamientos lógicos basados en la realidad comprobable o, como mucho, en el pasado inmediato. Hoy lo innegable y en el pasado inmediato o lo comprobable del resto, es que la Masonería ha tenido la característica sectaria de secretismo y ocultamiento de sus conocimientos, más que nada del mismo esotérico que vos mismo mencionas.
Como el razonamiento que aplico con los contratos secretos, y me parece extremadamente incongruente e ilógico cuando una persona dice que está de acuerdo con uno, estando en pleno saber de su condición de «secreto». Me parece INCREÍBLE, una demostración no solo de lo poco racional que puede ser una persona, sino también de que, siendo irracional, puede a la vez ser lambeta y obedecer intereses. Algo parecido pasa con cualquier grupo social, secta, gobierno o lo que sea. Lo dije en otro comentario acá: cuando hay negación a la transparencia y se ocultan cosas, NUNCA es para mejor (que se intente engañar a la gente con que existen justificaciones válidas para un engaño u ocultamiento de información solo lo empeora y lo hace más grave). La excusa más utilizada es «es para ayudar» o «proteger», tratandonos de retrasados..
Con respecto a lo del premio, me entero con tu publicación de eso en plena PLANDEMIA. A mí es que los premios así, que sean famosos como con fiesta, me dan bastante asco y repulsión. Quizás sea por los Nobels más que nada, como el que le dieron a Barack Obama o Henry Kissinger también, pero más que nada por el entregado a Egas Moniz por «inventar» la lobotomía, que oficialmente se lo dieron por conseguir «convertir sujetos rebeldes en sujetos dóciles» mediante la introducción de algo como un picahielo por la cavidad del ojo para romper parte o la totalidad del lóbulo frontal del cerebro. Además de la incongruencia de por qué no se les dieron premios a los médicos disidentes que se atrevían a hablar en contra del supuesto virus o, más que nada, de las vacunas y murieron en «accidentes». O del mismo caso del médico forense Manuel Jesús Rodríguez, que explicaba con todos sus tecnicismos y mostraba los coágulos que provocaban las vacunas en los cadaveres. Hasta ahora está preso si no me equivoco. Entonces, para mí es normal mi indignación hacia premios de ese tipo.
Con esto no estoy desacreditando el premio que haya ganado Hoenir Sarthou, ya que hay casos especiales, y si realmente es verdad que promovió la libre expresión en la dictadura sanitaria, entonces me alegro de que sea la excepción a la regla!
Y con lo que más concuerdo es con atacar el «divide y vencerás». Está bien que cualquiera sea bienvenido a sumarse a una lucha contra el poder o la opresión del mismo, pero no solo dentro del mismo movimiento, sino que, para mí, también hay que tratar de unir a todos «los movimientos». Yo en eso estoy: he mandado mails, trato de concientizar hablando, también en redes… ¿Podría hacer más?… Podria, y lo voy a hacer. El tema es que no todos comparten esa visión. Pareciera que algunos en su disidencia son capaces de cortar una calle y parar un camión o aguantar policías, pero solo si simpatizan con el que tienen al lado. Si no, no. Y no por malas personas, sino por no tener ese concepto base claro de UNIÓN Y ACTIVACIÓN A LA ACCIÓN, que es la característica fundamental de un disidente.
Matías, quien modula las mentes es el capital financiero. No encontrarás nada por encima de esa cúspide de la pirámide.